Mi pasión por el mundo XXX

Y como lo prometido es deuda, aquí estoy otra vez con vosotr@s, cumpliendo mi promesa de hablar de otra de las grandes pasiones de mi vida: el porno. Escribo este artículo en la seguridad de que no estoy solo en esta afición, más bien al contrario, y de que gozará de muchos más adeptos que las piraguas, jeje. Así que dejad que os cuente mi experiencias en este sentido.

Ya os he contado cuánto me gustan las mujeres; esto ha sido desde siempre y con la edad lo único que he conseguido es hacerme menos exigente al respecto; me gustan de todas clases y de todas las edades: jovencitas, maduras, entremedio, ya con arrugas… De hecho, mi afición a las féminas fue lo que acabó con mi matrimonio, pues le era infiel a mi mujer a mi mujer un día sí y otro también, y claro, al final ella ya no lo soportó más; es por eso que no hubo grandes discusiones a la hora del divorcio, lo hicimos lo más civilizadamente que pudimos y ahora ya no nos vemos nunca, gracias a que no llegamos a tener hijos, y sabiendo que no le hice la vida nada fácil.

Pero como el primer paso es reconocer los fallos, con mi actual pareja la cosa es diferente. Me he propuesto serle fiel en la medida de lo posible, pero claro, la cabra siempre tira al monte, y al no poder ir de flor en flor como antaño, ahora tiro más que nunca del sexo en vivo gratis. Es curioso porque en mi juventud no me llamaba demasiado la atención el porno amateur; disfrutaba más con esas espectaculares actrices porno que muchas veces eran folladas por tíos normales y corrientes, y me imaginaba que a mí podía pasarme lo mismo, ya que no soy precisamente un adán aunque tengo mis encantos.

Pero ahora me pirran más los vídeos de porno xxx casero. Qué queréis que os diga, debe ser cosa de los años, pero me atraen esas mujeres normales y corrientes que lo mismo te hacen un asado, que de pronto te lo sirven vestidas de pornochacha y enseñándote los jamones con descaro; a mí nunca me ha pasado, y por eso me excita imaginar que mi pareja me lo hace cualquier día. Es verdad que este tipo de porno está más que preparado, pero es su esencia lo que me gusta, el imaginar que cualquier mujer que te encuentras por la calle pueda convertirse en una de estas hembras pornográficas sólo con tener una cámara delante.

No penséis por esto que mi vida sexual no es satisfactoria. Vivo con una mujer apasionada y con pocos remilgos para el sexo, pero aunque suene mal, eso no me llena totalmente. Ella nada sabe de mi afición a esta clase de vídeos, ni imagina que es así como evito mis instintos infieles, aunque sabe las razones que me llevaron al divorcio (aunque no en profundidad, por supuesto). Espero que llegue el día en que todo esto me haga pensar si no será también una forma de engaño y de ponerle los cuernos, cuando me haya reformado un poco; pero pienso que todavía no he cumplido los años necesarios, o al menos aún no se han apagado mis ansias de mujeres, así que por ahora prefiero seguir así, con mis pequeños secretillos que no hacen daño a nadie y que hace que la felicidad en casa siga siendo duradera.

Tengo un grupo de amigos con el que comparto esta afición, comunicándonos online y comentando sobre el tema siempre que nos apetece. Y ahora, también comparto mis vivencias en este blog, en el que espero me sigáis visitando.